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domingo, 16 de enero de 2011

Las monas también lloramos.

Las monas también lloramos... Sí, como leéis, yo también lloro, unas veces de alegría, otras de nostalgia, unas de impotencia y frustración, las que más lloro de pura pena y confieso que alguna vez he llegado a llorar de aburrimiento (porque por si no lo sabíais el aburrimiento hastía).

Pero al igual que las emociones no son las mismas, el llanto varía según la ocasión, el modo y la procedencia del mismo. Tanto es así que a veces mi llanto es tan nimio que sólo me delata una silenciosa y cristalina lagrimita que se me escapa sin remedio, en otras el llanto está acompañado por una serie de hipitos y sollozos que descorazonarían hasta a el alma más insensible y alguna que otra berreo cómo un bebé agónico hasta que me duelen los ojos y se me cansa la voz.

Al igual que vosotros yo también me pongo triste, revivo infiernos, sufro dolores y siento en mis carnes la inclemencia de mi propio juicio y de este mundo loco.

Si bien debemos recordar que llorar limpia el alma, no consuela pero calma y que en ocasiones viene bien soltar unas lagrimas para evitar sufrir males mayores en un futuro.

Dicen que no hay día sin noche, así que debe de ser cierto que pese a que tengo una inmensa felicidad no puedo evitar que a veces se manche de tristeza. Lo que importa en esto es que la balanza siempre se incline en positivo y que las cosas y momentos buenos ganen siempre a los malos y así viene siendo en mi caso desde que la jirafa hizo los honores de aparecer en mi vida y acomodarse en mi corazón.

Y en esto soy muy afortunada porque puedo ponerme triste y echarme a llorar pero sé que junto a mi jirafita se secan pronto los charcos que formo con mis lagrimas y nacen sobre ellos nuevos momentos hermonos que añado a este lado feliz de la vida que él con su amor me ha querido regalar.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Una mona congelada

Soy una mona monísima, eso ya lo sabéis pero a diferencia de otras monas a mí me agrada más el frío que el calor y disfruto mucho de sus infinitas posivilidades: me gusta pasear bajo la lluvia y escuchar como se rompen las gotas al tocar mi paraguas, me gusta sentir como el frío viento enrojece mis blancas mejillas, me gusta ver como los copos de nieve se posan sobre mis rubios rizos, me gusta tomar una bebida caliente mientras juego con el vaho del cristal, me gusta acurrucarme con una manta y pasar el rato viendo como llueve o nieva y todavía me gusta más poder disfrutas de estos invernales placeres con mi jirafa.

El pasado invierno estamona disfrutó de esta fría estación que se alargó más de lo previsible y que prolongó su hermoso vestido blanco hasta más allá de lo que era común en el país. En aquellos días helados solía oír de boca los mayores aquel dicho que reza: Año de nieves, año de bienes. En aquel momento no quise darme cuenta de la gran verdad de aquellas palabras, pero este fin de semana estando esta mona en plena vorágine de la mudanza jirafil, llegó al mundo su pequeña prima Noa (que llegó tardía pues con las bajas temperaturas le sobrevino la pereza y no quiso abandonar tan pronto su "escondite" materno) y las pocas horas de tan feliz acontecimiento empezó a nevar de nuevo. Haciéndome revivir aquel viejo refrán, y otros dichos como que no había dos sin tres y que como las malas, las buenas noticias nunca vienen solas.

Hoy que las calles vuelven a lucir ese manto blanco he hecho un valance muy positivo, de temporal a temporal, ya que hoy puedo decir que sigo estando igual o más enamorada que cuando el pasado año te dibujé aquel corazón sobre la nieve de tu calle, este invierno voy a dibujarte un corazón más grande y más bonito sobre el suelo nevado de tu jardín. Este año al igual que el pasdo voy a reunirme mi gente por Navidad y cantaré y disfrutaré como en el pasado con la alegría de que este presente estrenaremos nueva y tierna presencia, que llenará aun más de alegría nuestros corazones.

Así tal y como estan las cosas de frías y de heladas me gustaría saber ¿quién es el iluso que dice que la nieve sólo trae complicaciones? porque a esta mona la nieve la llena de buenas vibraciones.

martes, 9 de febrero de 2010

La princesa MonaNieves

Hay princesas que son muy monas y que por esa descarada monería al llegar carnaval eligen regocijarse en la redundancia vestirse de princesa. Esta mona es uno de esos casos extremos, que se pasa todos los días de su vida ejerciendo su real puesto de princesa y que al llegar carnaval se viste como esas princesas creadas en bajo imaginación del pueblo europeo tiempo atrás.

Este año vuestra princesa favorita encarnará a la tierna Blancanieves.. ¡Sí!, ya se que soy rubia cual querubín del cielo, pero aprovechando las circunstancias carnavalescas me engalanaré con una peluca de negra cabellera, que me otorgará la identidad de otra persona y ocultará mis dorados y principescos rizos.

¿Qué por qué Blancanieves? Porque es una de las pocas princesas que me quedaban por encarnar porque la palidez de mi piel ayuda a evocar al personaje de cuento, porque tengo un vestido lindísimo para lucir y porque a esta monísima princesa le place que así sea.

Por si acaso mi jirafa me ha aconsejado que estos días no me sienta tentada por ninguna manzana, especialmente por aquellas cuya rojez asombra y cuyo brillo atrae. En cualquier caso mi jirafita allí estará para rescatarme de un sueño eterno con su beso de amor.

Como monísima princesa precavida también he puesto coto a las ancianas de extraño aspecto y las mujeres maduras de ideas perversas.

Aunque dicen que los carnavales son para ser quien no es al menos una vez al año, esta princesa tan mona volverá a ser quien es sólo que manteniendo a salvo su identidad rodeada de mortales.

miércoles, 20 de enero de 2010

viernes, 4 de diciembre de 2009

Navidades Monísimas



Esta mona monísima siempre está ilusionada con la llegada de la Navidad, pero estas van a ser unas fiestas excepcionales y diferentes gracias a él.

Recuerdo con cierto gusto amargo las Navidades pasadas, que casualidades de la vida estas no fueron especialmente destacables para ninguno de los dos y como esta mona suele decir la vida siempre te devuelve en algún momento aquellas ocasiones perdidas y esta que nos brinda va ser perfecta.

Voy a procurar que estos días venideros sean mágicos puesto que ese toque especial ya lo pone él con su sola presencia en mi vida y en mi corazón.

Este año voy a llenare su calcetín de besos, voy a dejarle bajo el reluciente árbol mi corazón envuelto en seda, voy a brindar porque jamás pierda su preciosa sonrisa y a pedirle al año nuevo que nos traiga más momentos únicos como los vividos durante este año. Y con todo ello pienso sentar un buen precedente y agrandarlo cada día que junto a él pase.
Este mes tengo mucho trabajo por delante pues la semana anterior a las navidades hemos de celebrar nuestros cumpleaños y seguir con la fiesta, festejando nuestro amor hasta más allá del uno de Enero y prolongarlo todo lo que la vida me de sí.

Como ya os habréis dado cuenta esta mona monísima, ya no sólo celebra unas simples Navidades, esta es nuestra primera Navidad y sé que siempre la recordaré. Por eso voy a estar más pendiente de las monerías navideñas que de costumbre pues quiero que estas fechas queden grabadas en nuestra historia con letras de oro.

Esta Navidad él ha devuelto la magia que antaño revoloteaba por mi salón las mañanas en que aquellos seres mágicos dejaban presentes a los niños buenos, porque ahora me siento todos los días ya sea mañana, tarde o noche como aquella buena niña que iba a ser recompensada con la mayor de las alegrías. Y es que su amor y su cariño es el mejor regalo que me han hecho en la vida.

Prepararos, amigos míos, pues estas serán unas dulcísimas Navidades no aptas para diabéticos, ni gente que se empalaga fácilmente.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Monerias para una mona

Flores para una flor, así me dijo él y sorprendida me quedé yo viendo aquel ramo que con su inestimable dulzura me regaló.

Era un día más, como tantos otros que quedamos, él vino a recogerme, como siempre que cojo el tren para verle, a la estación. Hacía frío, ya se empezaba a notar que el otoño se encrudecía y los últimos rayos de sol se apagaban al marcar el reloj poco más de las seis de la tarde.

Mi jirafa se retrasaba, no mucho tan sólo unos minutos, los suficientes para echarle aun más de menos. Yo le esperaba mirando a la entrada del parking de la estación, ansiosa por uno de sus besos, por oír mi nombre prendido en su voz y ver su tierna mirada a través de los cristales de sus gafas... Por fin su coche apareció, le vi pasar de largo suponiendo que daría la consiguiente vuelta para salir del aparcamiento y encabezarse a la carretera. Algo en mí me dijo que no me moviera, que estudiase de lejos sus movimientos, pero sobretodo que siguiera allí sin cambiar de lado de la acera aunque supusiese que me encontrase frente al asiento del conductor.

De lejos le observé realizar una extraña maniobra, él buscaba algo en el asiento del copiloto y a medida que el coche se aproximaba hacía donde me encontraba le vi sacar un aparatoso enramado, que al sacarlo hacia la fría intemperie por su ventanilla resultó ser un precioso ramo de lirios blancos que competían en belleza con la amplia sonrisa que él lucia en aquel momento.

Y allí estaba yo con aquel ramo gigantesco entre las manos en la entrada de la estación, mirando perpleja, cada pétalo y cada tallo, tratando de poner en orden mi cabeza y ser capaz de decir algo coherente... No fui capaz de decir nada claro, aquel era un día como otro cualquiera, no me había olvidado de ningún tipo de aniversario, ni había logrado ninguna meta en aquellos días y sin embargo aquel hermoso ramo que resplandecía con la poca luz que quedaba y embriagaba el ambiente con su aroma, era una manera preciosa como tantas que él tiene de decirme que me quiere.

Aun sigo sorprendida por aquel bello detalle inesperado, por lo sencillo y locuaz de aquella acción que me confundió apagando todo pensamiento y me emocionó hasta enmudecerme. De todos es sabido que a las monas nos gustan las monerías pero él tiene un don para sorprenderme con estos gestos que se escapan a mi intuición.

Esta no fue la primera vez que me regaló flores, pero como cada vez él que hace algo de este estilo aunque el resultado suele ser el mismo: la sorpresa extrema y la felicidad máxima. Felicidad que sólo su amor me es capaz de brindar.

martes, 18 de agosto de 2009

Felicidad "moneril"

Se puede decir que esta mona, es una mona feliz, que vive contenta desde el instante en que te vi. Pero empecemos de un comienzo, pues hay que hacer el boceto antes de pasarlo al lienzo.

¿Qué es la felicidad? Para algunos es más que un sentimiento, algo especial, para otros una extensión de su banalidad potenciada por lo material.

Para mí la felicidad es: estar contigo, ver como se cuela el sol por las rendijas de tu persiana, despertar y ver tu rostro a escasos centímetros de mi cara, sentir tu aliento sobre mi cuello y percibir tus caricias sobre mi cuerpo.

Soy feliz cuando tus ojos se encuentran con los míos, cuando tu sonrisa impecable llena cada uno de mis vacios. Vuelo cuando la mano me tomas, cuando caminando moderas el paso mientras te acercas y me atrapas en un abrazo.


A esta cuca-mona se le revuelven las hormonas de absoluta felicidad cada vez que nuestros gestos muestran en público su tierna complicidad.


No puedo evitar ser feliz cada vez que te veo, cuando en tu mirada la dicha leo, y sé que es por mí, que te hago feliz. Y esa alegría, amor, es la que me hace vivir.

miércoles, 8 de julio de 2009

Una mona que sabe lo que dice y sabe lo que compra

Esta es una de esas épocas del año en las que soy más feliz. Si bien es cierto que actualmente mi felicidad es continua gracias a la presencia de mi jirafa. Pero con la llegada de las rebajas, mis expectativas para cambiar de ánimo si estoy decaída por algún motivo se duplican o se triplican dependiendo del descuento que obtenga en las prendas más codiciadas por una servidora.

Debo añadir que en tiempos revueltos, económicamente hablando, como estos en los que los descuentos aun son mayores y los saldos aparecen donde menos te lo esperas, es una ocasión más que recomendable para que esta mona monísima renueve su ya de por si extenso vestuario.

Y ahí estoy en plena vorágine de compras con un cargamento de ropa nueva que hace que la encargada de los probadores se desespere y que la caja registradora eche humo. Si bien es cierto que los precios bajan y mi dinero vuela, pero mantener mi estilo es uno de los pocos caprichos que tengo, ya que el dinero que otros se gastan en vicios insalubres como el tabaco o el alcohol una servidora lo invierte en ropa. Pues esta mona más que de seda se viste a su manera, y ya sabéis los que me conocéis que esto implica cierta dedicación.

Si se sabe mirar bien y calcular una ruta en la que sea sencillo visitar varias tiendas sin implicar largos desplazamientos, en una sola mañana de compras se puede encontrar todo aquello que se necesita. Palabra de mona, que sabe lo que dice y sabe lo que compra.

Así que animaos y aunque no compréis echar un vistazo pues a buen seguro que me veréis tras unas cuantas bolsas.

miércoles, 3 de junio de 2009

Una mona muy mona, sana y lozana

Soy mona, él me lo dice muchas veces, junto a las palabras guapa, linda y otras frases más cargadas de sentimientos son las que suelo escuchar más a menudo de su boca.

Pero una de las cosas que más me agrada y a la vez me sorprende, es que le gusto tal y como soy. Y esto es ni más delgada, ni más alta, ni sin una sola de mis inquietudes, si no tal y como soy con todos mis pros y mis contras.

Cuando me pongo triste porque “Ella” me hace sentir gordita, él que es muy avispado e intuitivo y está pendiente de mí en todo momento, se da cuenta y viene corriendo a recordarme lo maravillosa que soy y lo feliz que le hago.

Y cuando le pregunto si le gustaría que fuese más delgada o quizás más voluptuosa, él sonríe y me abraza y me dice que esta loquito por mí que así me conoció y aunque engordase un poquito seguiría siendo igual de fantástica…Sé que todo esto os suena a ñoñería folletinesca pero os juro que para mi regocijo y dicha esto es absolutamente verídico.

No quiere que haga dietas tontas, tan solo que coma bien y deje de sentirme culpable por cuestiones sin razón alguna. Y me mantenga así de linda, sana y lozana, osea tal y como me ve él ahora.

Y tiene razón, si para él soy la mona más mona del mundo ¿para qué me voy a andar con estupideces? Si él me quiere feliz y contenta, no amargada por algo que él no lo ve así. ..De verdad, que a veces una mona tiene menos sentido que un chimpancé experimental de laboratorio.

Así que más me vale dejarme de tonterías y dedicarme a tiempo completo a quererle y a seguir siendo una mona monísima, porque si él no se cansa de repetirme que lo soy a buen seguro que es verdad y está feo llevar la contraria a alguien cuyo jucio es imposible negar racionalmente.

lunes, 11 de mayo de 2009

Pintamonas


Al principio todo partió de la nada,
una nada lisa de un tono blanco neutro.
El primer día tuve una idea,
al segundo una inspiración,
al tercero un boceto a carboncillo
y al cuarto un mundo a color

Lo del dibujo y la pintura me viene de muy niña. Siendo bien pequeña podía pasarme horas dibujando y creando un mundo multicolor y por mucho tiempo que emplease nunca me cansaba de estar rodeada de ceras y lápices, dibujando mil formas, personajes dispares y mundos fantásticos.


Parecía que mi cabeza era un surtidero de ideas y el lápiz la varita mágica que les daba forma a aquellas figuras que me sonreían, contentas de ver al fin la luz, desde el papel.
Mis dibujos siempre fueron alabados por mis profesores, compañeros y familiares que se alegraban de que aquella niña tímida en extremo, de pocas palabras y de escasas muestras lucidez, tuviera algún don visible.

Mis primeros garabatos, no eran simples líneas las formas y la selección de colores no eran naturales en una chiquilla de tan corta edad… Recuerdo con especial cariño el dibujo de un canguro que hice en preescolar, aquella mañana antes de que mi madre me acercase al colegio había visto un programa de animales y aquel día el canguro fue la estrella. Cuando llegué a mi pupitre cogí la caja de los colores y de cabeza dibuje un canguro con todo detalle que dejó boquiabierta a mi profesora. Tanto la sorprendió que en el recreo se apresuró a mostrárselo al resto de docentes. Cuando regresé a clase en un lugar privilegiado del aula se encontraba mi canguro, la señorita había colocado mi dibujo sobre un marco para que todos lo admirasen. Aquella fue la primera vez que sentí orgullo por algo que había creado. Allí en aquel marco que la señorita eligió estuvo mi canguro no sólo aquel curso si no en venideros, pues mi primera “obra de arte” fue adquirida por el colegio como vanidosa muestra sobre lo que sus alumnos eran capaces.

Actualmente sigo dibujando y pintando, el carboncillo y las acuarelas no se despegan de mí...Quizás algunos de vosotros os habréis preguntado qué pinta una mona, yo no sé lo que hará un simio, pero una servidora pinta todo aquello que se le pase por la cabeza.
Generalmente pinto figuras femeninas debido a que estoy muy familiarizada con su anotomía y las formas características de una mujer. Nunca he perdido mi estilo propio y con el transcurrir de los años he adquirido mañas que muchos de mis profesores de arte criticarían a voz en grito pero a su vez alabarían en secreto.

Me gusta dibujar, puede que esa sea la mejor manera en la que me expreso, incluso las palabras se quedan cortas para lo que soy capaz de manifestar con un pincel sobre un lienzo. A mí manera de ver el dibujo y la pintura no se trata de llevar un objeto a otra dimensión o de reproducir una escena con mayor o menor acierto, el dibujo como todo arte ha de crear una emoción ya sea al propio artista o al espectador y si ese dibujo no la crea entonces no es dibujo ni pintura sólo una mecánica reproducción.

Esta es una de las facultades que tiene el arte pictórico que me gustaría transmitir a un recién iniciado en el dibujo, mi querida jirafita, que ya hace sus pinitos con gran acierto y mejor voluntad. Así que esta mona monísima tiene que ponerse las pilas o más bien los pinceles para que no se le adelante este cuadrúpedo rumiante.

martes, 28 de abril de 2009

Sobre "monerías"

Mona, él me dice que soy mona. Y esta palabrita tan pequeña y que para muchos pasaría desapercibida me hace sentir inmensamente feliz. Es oírla de sus labios y en mi rostro se dibuja una sonrisa de cuarto creciente que resalta mis pómulos enrojecidos por el rubor cándido de mi timidez.

Hay muchas cosas “monas” pero para él soy la más mona, aun despeinada y pijama, para él estoy mona en cualquier circunstancia... Y no sólo es el hecho de que se lo parezca, si no que su manera de decirlo delata sus sentimientos y pone de manifiesto en tan solo dos sílabas el cariño, la ternura y el amor que tiene hacia mí.

A veces me pilla completamente desprevenida y cuando mis oídos reciben esta palabra, mi corazón estalla en dicha, en muchas ocasiones respondo con una simple pero sincera sonrisa y agacho la cabeza tratando de ocultar la vergüenza que me da ser reconocida como tal y otras tantas corro a sus brazos a expresar mi felicidad de una manera algo menos cohibida y formal.

Cuando me dice “mona” es como si replicasen campanas que anuncian una repentina subida de confianza y autoestima. Pues según me demuestra tiene en que basar su argumento.

Recuerdo una tarde en que venía de la cocina con unas galletas, una prendida en mi boca y la otra en la mano. Me acerqué a él y extendí la mano y aun con la otra galleta entre mis labios pregunté: -¿Gajlhetitah? (¿Galletita?) El sonrió, no como cabía esperarse de una situación así., porque lo hizo dulcemente y me miro con gran ternura, y no sólo aceptó mi galleta sino que me dijo:- Eres monísima-…Ósea que aun en aquella cómica situación (divertida para muchos aunque yo realmente soy así de…rara y actuó en consecuencia) no sólo era mona sino que era, nada más y nada menos, el colmo de la monería.

Mona ó monísima estoy encantada de serlo y de parecérselo. Puede que sea una palabra que a muchos no les diga absolutamente nada pero para mí es casi la puerta que da al mismísimo cielo.