miércoles, 3 de junio de 2009

Diferencias de gran similitud

Nunca encontré a alguien tan diferente y tan igual,
alguien tan cercano a la fantasía y a lo real.
Yo cargo con acuarelas y papel de traza,
él lleva la música a través de su guitarra.

Él tiene ideas tan ingeniosas como brillantes
de mi dicen que tengo una sonrisa radiante.
Él me confesó que en el mundo no encontraba su lugar
y yo le dije que cuando le miré sentí que lo acaba de hallar.
Ninguno de los dos sabe bailar
pero ambos sabemos querer y amar.

Él calza zapatillas, buena fama y mejor vida
yo llevo bailarinas, lazos de raso y brillantina.

Los dos tenemos los ojos verdes
y un futuro común en ciernes.


Él a veces tiene miedo
pero sabe que le quiero.
Yo tengo extraños peros
que se mueren tras sus besos.
Él se escapó de un carcelero
y yo vivo desechada como un cero.
A él le gusta tenerme cerca y mirarme
y a , entre sus brazos encontrarme.
Somos como dos balas perdidas que se encontraron en el camino
y al encontrarse por fin supieron cual era su destino.
Somos tan diferentes y a la vez tan iguales
que juntos nos sentimos inmunes a los males.
Porque esto es amor del que se tiene una vez en la vida
de esas veces en las que el destino sabe que por fin
atina.

Nota previa a un sueño

Una mona muy mona, sana y lozana

Soy mona, él me lo dice muchas veces, junto a las palabras guapa, linda y otras frases más cargadas de sentimientos son las que suelo escuchar más a menudo de su boca.

Pero una de las cosas que más me agrada y a la vez me sorprende, es que le gusto tal y como soy. Y esto es ni más delgada, ni más alta, ni sin una sola de mis inquietudes, si no tal y como soy con todos mis pros y mis contras.

Cuando me pongo triste porque “Ella” me hace sentir gordita, él que es muy avispado e intuitivo y está pendiente de mí en todo momento, se da cuenta y viene corriendo a recordarme lo maravillosa que soy y lo feliz que le hago.

Y cuando le pregunto si le gustaría que fuese más delgada o quizás más voluptuosa, él sonríe y me abraza y me dice que esta loquito por mí que así me conoció y aunque engordase un poquito seguiría siendo igual de fantástica…Sé que todo esto os suena a ñoñería folletinesca pero os juro que para mi regocijo y dicha esto es absolutamente verídico.

No quiere que haga dietas tontas, tan solo que coma bien y deje de sentirme culpable por cuestiones sin razón alguna. Y me mantenga así de linda, sana y lozana, osea tal y como me ve él ahora.

Y tiene razón, si para él soy la mona más mona del mundo ¿para qué me voy a andar con estupideces? Si él me quiere feliz y contenta, no amargada por algo que él no lo ve así. ..De verdad, que a veces una mona tiene menos sentido que un chimpancé experimental de laboratorio.

Así que más me vale dejarme de tonterías y dedicarme a tiempo completo a quererle y a seguir siendo una mona monísima, porque si él no se cansa de repetirme que lo soy a buen seguro que es verdad y está feo llevar la contraria a alguien cuyo jucio es imposible negar racionalmente.

Macedonia de jirafa

Con la llegada del calor parece que mi jirafa se animado a la ingesta de fruta de temporada y el lunes acabó por hacerse una macedonia de fruta muy completita para cenar.

Cuando le acompañe a la compra en su lista aparte de productos frutales sólo aparecían las fresas o como él escribió en su nota “Fresas para la niña más linda”, sí, amigos, como podéis intuir esa niña soy yo. Fresas que él mismo me suele comprar para tomar de postre, pues me encantan. Lo cierto es que al final acabamos con ciruelas, peras, manzanas y plátanos, en el carro, pero ni rastro de ese fruto suculento y fragante, que fueron desechadas en detrimento de la gran cantidad de productos perecederos que se había decidido a adquirir.


Todo esto venía de atrás cuando mi jirafita me insinuaba que debía empezar a comer mejor. Aquí puntualizaré que mi cuadrúpedo gigante favorito tiene muy buen diente y mejor estomago, no le hace ascos a casi nada y sería el orgullo de mi abuela. Lo que sí es cierto es que quizás necesitase variar más su dieta, así que parece que se ha puesto a ello aprovechando la gran variedad que hay en la fruta estival.


A decir verdad esta princesita que os ecribe, con estos terribles calores también se anima a ingerir más fruta que de costumbre, por lo que su idea fue del todo aplaudida por una servidora.


Con el carro hasta los topes regresamos a casa y fue durante el trayecto cuando me dijo que como la fruta de temporada es muy delicada pretendía ir ingiriéndola a lo largo de estos días para que no se le echara a perder, incluso tuvo la brillante propósito de llevarse fruta para almorzar en el trabajo. Desconozco si mi jirafa ya tenía todo esto pensado, que seguramente fuera así, debido a esos comentarios que antes os mencioné., o si quizás la cifra final de la compra (que fue bastante aparatosa como imagináis) le hizo replantarse el hecho de tirar comida que precisamente no salía lo que se dice gratis.


En cualquier caso esta princesa le apoya plenamente es esta decisión, y para qué negarlo también la disfruta porque como muchos sabéis me encanta la fruta.

lunes, 1 de junio de 2009

Titulares para hoy

Nacional:
Hoy se cumplen tres gloriosos meses de la venida del amor.
Los participantes a la fiesta intima y reservada declaran: -No existe mayor felicidad que la que sentimos-

Internacional:
Habitantes de diferentes puntos del planeta aseguran que una pareja española acapara todo el amor existente el mundo.
Numerosas quejas han llegado al ministerio de asuntos exteriores donde los responsables califican de falacia estas afirmaciones, pese haber sido más que probadas y contrastadas.

Sucesos:
Una pareja asegura vivir con sus corazones repartidos. Ella lleva el de él y él el de ella.

Economía:
El cariño y la ternura se revalorizan tras una nueva e histórica subida del amor.

Sociedad:
La princesa novata y su jirafa fueron vistos durante la grabación de un programa piloto para televisión.
Asistentes al mismo afirman que casi funden los focos debido a su intensidad amatoria.

Espectáculos:
Durante este mes se rueda “Amor al Sol” que narra la bella historia de amor de una joven pareja durante el inicio de los días estivales.


Meteorología:
El anticiclón del amor fomenta que el frente del tedio y la desazón desaparezcan del firmamento durante una larga temporada. Aunque no se descartan posibles tormentas cargadas de pasión.

O lobo

Cousos do lobo!
Caborcos do xabarín!
Eidos solos
onde ninguén foi nin ha d’ir!
O lobo!
Os ollos o lombo do lobo!
Baixa o lobo polo ollo do bosco
movendo nas flairas dos teixos
ruxindo na folla dos carreiros
en busca de vagoada máis sola e máis medosa…

Rastrexa
parase e venta
finca a pouta
ergue a testa e oula
ca noite na boca


Os eidos (Uxío Novoneyra)

El ocaso de un sueño

Un sueño. Dime, ¿Cuánto vale un sueño?¿Y el sueño de una vida?...

Él se despertó en medio de un sueño, envuelto en un fuego que no quemaba, un fuego que mantenía al sueño vivo. Abrió la mano, dando forma a una caja que tenía su nombre grabado en ella. Pensó, que conservaría dentro todo lo que amase y fuera importante, llevándola consigo siempre.

Caminó por su sueño, en un mundo en plena primavera. Mucho aprendió en aquel mundo. Allí, vio el nacimiento de las flores más hermosas y aromáticas que jamás volvería a ver, con lo que decidió guardar una de ellas en su cajita.

Continuó su camino, feliz de aprender de todo aquello que le rodeaba. Una mañana el sol se volvió más cálido, entonces él supo que su mundo se había adentrado en el verano, y en una de aquellas tardes uno de los rayos cobrizos del sol dibujó sobre el cielo una estela ambarina, deslumbrado decidió guardarlo en la caja. Rápido pasó el tiempo, dando comienzo al otoño. Admiró los funerales de hojas, que iban y venían con el viento y consiguió alcanzar una; las veía tan frágiles que quiso cobijar una en su caja. Largas tardes pasaba viendo anochecer, con el pensamiento en ninguna parte. Pero pronto empezó a oscurecer el día, y enfriar las noches, con lo que supo que el invierno estaba cerca.

Le gustaba ver lo que iba guardando en su cajita, aunque cada vez había menos luz, así que tomo la decisión de meter en la caja un retazo de su fuego, porque ningún fuego podría alumbrar como ése que amaba, pues era el fuego de su vida.

Fue un duro invierno, muy frío y solitario para él. No tenía a nadie y cada vez se sentía más solo. Cuanto más triste estaba, menos fuerza tenía el fuego que le envolvía. Quería tener a alguien, pero estaba solo entre bosques y animales. Y su fuego, aquel que tanto apreciaba, se fue apagando, sin poder evitarlo, porque por mucho que buscaba no encontraba con quien compartir su vida.

Llegó el fin del invierno, y revisó lo que guardaba en la caja. Se sorprendió no sin cierta alegría, de que la bola de fuego que guardó, seguía teniendo la misma intensidad, la misma luz que la primera vez. Vio entonces brillar el reflejo de una gota de rocío, señal del comienzo de la primavera. Quiso también tenerla con las demás cosas en su caja, pero se le deslizó entre dedos, y le fue imposible cogerla. Pensó entonces que tal gota era el mismo reflejo de lo que él ansiaba y no podía tener.
Dejándose llevar, se imaginó una joven pasando por su lado, bailando y riendo. Se la imaginó bella, tan bella como la flor que guardaba él, con unos ojos brillantes cómo aquella estela dejada por el sol, y de una fragilidad tan tierna, idéntica a aquella hoja que guardó del otoño y con la frescura de la gota de rocío que se le escapaba.

La observo largo rato. Rió con ella, y se acerco a su baile. Y sin saber si era un juego de su imaginación, viéndola tan real, intento acariciar su rostro. Inmensa fue su sorpresa, cuando sintió sus dedos deslizarse sobre su suave piel, entonces sus lágrimas corrieron incontenibles ante la dulce sonrisa que le brindó ella. Una sonrisa tan tierna y con tanto amor que hacía estremecer a su aletargado corazón.

Ella levantó su delicada y blanca mano, uniéndola a la de él. Se acercó despacio, y lo abrazó con ternura. A él no le importo si era real o no, se sentía tan feliz entre sus brazos que el resto del mundo dejo de existir por unos instantes.

Cuando se hubieron separado, buscó él su cajita, a propósito de regalarle su flor, pero la encontró vacía, y sintió que el mundo se venía abajo, apagándose su fuego por completo. Ella lo miró con sus claros ojos, con un mirada entre desconcertada y triste. Cogió la mano de él y la puso en su corazón, y él comprendió que en ella estaban todas las cosas que él había amado y guardado.

Abrió la mano y vio su bola de fuego, el último rastro de su sueño. Y tanto amor procesaba por la joven, que volvió a posar la mano en su corazón, con el fuego dentro. Le dio vida a lo que amaba dentro de ella, con la suya propia.

Lloró, esta vez, sabiendo que llegaba su fin. Rozó sus labios con los de ella, y la besó. Un beso sin prisa, del cual a través, conoció un mundo diferente al que había vivido. Y así, habiendo venido con fuego, se fue envuelto en amor, un amor que le quemaba, que tan poco había vivido, pero que nunca moriría.

Y como todo, el sueño llego a su término, y tuvo que despertar, dejándolo atrás, hasta volver a soñar.