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jueves, 12 de julio de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
jueves, 30 de diciembre de 2010
De como una Jirafa rescata la ilusión
A esta Princesa Novata le agradan estas fechas en las que la gente se vuelve amable sin una razón aparente, donde el brillo de las luces llenan la oscuridad prematura del invierno para rescatar en nosotros aquella bondad infantil y en la que el hogar se vuelve a llenar de olores familiares que acaban por reunir entorno a una mese engalanada y opulenta a numerosos comensales con un alegre motivo común.
Si bien es cierto que entre todo este vaivén de sensaciones y recuerdos suele hacer acto de aparición cual invitado inesperado, y siempre a tiempo para desbaratar hasta los planes más minuciosos, la señora melancolía para recordarnos a aquellos que ya no están y que solían acompañarnos en tan señaladas fechas.
Y sucede que cuando estas ausencias suelen ser numerosas o especialmente destacadas y las risas de los niños desaparecen tras un frío desden adolescente, la magia de estas fechas suele ensombrecerse como el árbol enfermo que va perdiendo paulatinamente todo aquello que le hacia bello y vigoroso.
Así cual triste corteza que guarda un alma muerta se asemejan los corazones de todos aquellos que miran pesarosos como el almanaque se aproxima a estas datas mientras comparan con amargura los tiempos pasados con el presente. Permaneciendo en sí mismos, incapaces de reaccionar, de volver a ver con ojos de niño este desembarco de emociones y buenos deseos que supone la Navidad para cerrrase en banda y autocompadecerse añorando un pasado idealizado.
Personalmente me cuesta reconocer que hubo un periodo de tiempo en el que mi corazón era tan gris como el de estas tristes gentes. Pero así fue, pese a que el recuerdo de aquellas Navidades en Blanco y Negro me llega velado y poco nítido.
Fueron momentos tristes envueltos por aquel pesar que envolvía mi corazón el cual yacía agonizante en una espiral de dolor.
Entonces ocurrió, como en toda historia de Navidad, que la felicidad llegó para derrocar a la tristeza. Y ese regalo que no es otro que el más valioso que me ha dado la vida llegó a mí en forma de amor.
El amor de mi Jirafa rescató no sólo mi corazón, si no que devolvió la luz, el color y la risa a mi vida y a mi alma.
Fue entonces cuando las luces volvieron a encenderse en mi árbol de Navidad que ahora decoro con corazones e ilusiones renovadas, cuando los recuerdos de mi infancia no pesan si no que acompañan a todos esos momentos especiales que vivimos, cuando noto que la magia esta presente an cada sonrisa y cada mirada que me brinda y cuando mi corazón recibe cada día a su lado como el regalo más deseado.
Estas son nuestras segundas Navidades juntos pero con él junto a mí no puedo decir que serán que estas serán las mejores porque cada día que pasa y aunque parezca imposible cada año se supera y hace de cada minuto a su lado una experiencia única.
Desde estas líneas os deseo que la felicidad de estos días os acompañe todo el año, tal y como el amor de mi Jirafita hace que la alegría y la dicha amanezcan siempre de mi lado.
Felices fiestas y próspero año nuevo.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Dormir con una Jirafa
Mucho se habla del sueño de las princesas. Que si es tan ligero que la simple presencia de un guisante entre capas y capas de colchones puede despertarla, que si hay princesas de digestión tan rápida que caen soporíficamente al mordisco de una manzana y las hay de un sueño tan pesado que hasta cien años después de dormida no logran desperezarse por fin.
Unas princesas duermen en caprichosas camitas con dosel, algunas en lúgubres cuevas por amenaza de algún dragón, otras en sarcófagos de cristal esperando ese beso de amor que las despierte...
Esta princesa duerme a veces en su camita de cuento y otras tantas en el lecho mullido de su jirafa. Pero reconozco que me he malacostumbrado a dormir en compañía de mi jirafita, en detrimento de los osos de peluche, y cada vez que he de regresar sola a la que durante tiempo ha sido mi real cama no logro conciliara el sueño.
Debéis saber que a esta princesa novata la tienen robado el sueño y nada tienen que ver ni los conjuros, ni los encantamientos de un hada envidiosa.
Me he acostumbrado a dormir con mi jirafa abrazada a mi espalda, a dormitar mientras escucho su respiración, a sentir su tierno calor cerca de mi que ahora sola me cuesta horrores dormir.
Y es que no hay nada mejor que acurrucarme con mi jirafita, notar su presencia, saber que el vela mi descanso y dormir tranquila a sabiendas de que cuando abra los ojos él será lo primero que vea.
jueves, 20 de mayo de 2010
Jirafa VS. Calor

Pronto llegará el calor que tanto nos agobia a mí y a mi jirafita. Esta es una de esas felices y tiernas similitudes que propicia que estemos aun más unidos.El sol no es nuestro amigo pues hace que nuestros verdes ojos se entornen y lloren, nos enrojece la delicada piel y nos mortifica con su radiación que propicia los días calurosos.
Mi jirafa es un cuadrúpedo de sombra, un alma que ha de reposar en lugares frescos, bien lejos del calor pegajoso que nos asa hasta el cerebro.
En días donde el calor azota y se pasea impune de las calles nosotros nos refugiamos en lugares sombreados y frescos, lejos del bullicio de ese gentío que sale al exterior nada más ver un rallo de sol y que se quema la piel hasta que de seca se les cae a tiras.
Mi jirafa y yo no compartimos ese gusto por el verano. Al mirar por la ventana un día soleado extrañamos la lluvia, al tumbarnos en la cama derretidos de calor suspiramos por el frío... En definitiva el calor y el sol no se hicieron para nosotros como sí parece que nosotros fuimos hechos el uno para el otro.
lunes, 26 de abril de 2010
Algo único y especial
No importa que el nuestro no sea un cuento común porque aunque yo sea una princesita novata y tú una jirafa encantadora en vez de una rana encantada, mis mejores momentos vienen de tu mano, mi sonrisa más franca me la robas tú, mis besos más dulces se escapan tras tus labios y mi corazón sólo late por ti. ¿Qué más dará que tú y yo seamos tan distintos a lo convencional? Lo único que debe importarnos es este sentimiento que tenemos tan único y especial.
lunes, 8 de marzo de 2010
La llave del corazón
Esta princesita pasa mucho tiempo sola en la casa de mi jirafita y es de suponer que semejante gesto es indicador de seguridad y de confianza ya que a nadie le gustaría que una persona ajena pululara por nuestro hogar a su antojo.
La casa es ese rincón más intimo, el lugar donde nos sentimos cómodos y seguros, el sitio donde somos nosotros mismos sin temor a ser reprimidos. El hogar de cada uno es ese pequeño reino donde podemos escapar del mundo real y hacernos fuertes en una realidad paralela siempre ligada a ese mundo que espera tras la puerta principal pero que a su vez se mantiene tan distinto y libre como sí las paredes repeliesen cualquier ataque o infiltración externa.
La casa de mi jirafa es nuestro pequeño refugio, el sitio donde él se comporta como quiere, donde deja libre su ser y donde puedo yo también puedo ser libre lejos de las regias ataduras de la reina madre. Allí es donde en común de los mortales dicen que tenemos nuestro nidito de amor. Donde estamos juntitos y felices lejos de envidiosas miradas ajenas.
En ese lugar suelo estar yo, yendo y viniendo de aquí para allá mientras le facilito las cosas a mi jirafita o simplemente aparezco sentada en un rincón pasando el rato hasta que el tiempo le traiga de vuelta a casa.
Desde hace unos días tengo mi propio juego de llaves del hogar de mi jirafa, dicen que tener las llaves de una casa ajena demuestra que su morador tiene gran confianza en ti. A mi no hacen falta las llaves de su hogar para saberlo, pues lo más importante es que tengo desde hace tantos meses las llaves de su alma y su corazón y ese lugar, queridos míos, sí es el verdadero lugar al que quiero llamar hogar.
La casa es ese rincón más intimo, el lugar donde nos sentimos cómodos y seguros, el sitio donde somos nosotros mismos sin temor a ser reprimidos. El hogar de cada uno es ese pequeño reino donde podemos escapar del mundo real y hacernos fuertes en una realidad paralela siempre ligada a ese mundo que espera tras la puerta principal pero que a su vez se mantiene tan distinto y libre como sí las paredes repeliesen cualquier ataque o infiltración externa.La casa de mi jirafa es nuestro pequeño refugio, el sitio donde él se comporta como quiere, donde deja libre su ser y donde puedo yo también puedo ser libre lejos de las regias ataduras de la reina madre. Allí es donde en común de los mortales dicen que tenemos nuestro nidito de amor. Donde estamos juntitos y felices lejos de envidiosas miradas ajenas.
En ese lugar suelo estar yo, yendo y viniendo de aquí para allá mientras le facilito las cosas a mi jirafita o simplemente aparezco sentada en un rincón pasando el rato hasta que el tiempo le traiga de vuelta a casa.
Desde hace unos días tengo mi propio juego de llaves del hogar de mi jirafa, dicen que tener las llaves de una casa ajena demuestra que su morador tiene gran confianza en ti. A mi no hacen falta las llaves de su hogar para saberlo, pues lo más importante es que tengo desde hace tantos meses las llaves de su alma y su corazón y ese lugar, queridos míos, sí es el verdadero lugar al que quiero llamar hogar.
domingo, 21 de febrero de 2010
Las caricias de mi jirafa
Hay manos que hablan cuando la garganta es muda, manos que dan vida a lo que se pasa por la imaginación. Hay manos que siembran los bosques del mañana, manos que otorgan peso a las palabras y hay manos que con una caricia abren las puertas del alma y el corazón.Hace días que esta princesita no quiere nada más que sentir tus manos en mi cabeza, jugando con mis rizos, despeinándome el cabello y las ideas. Porque sólo esas manos que tan bien me conocen saben hacer de un cariñoso y simple movimiento una maniobra que rebosa arte y amor.
Existen mil y una maneras de acariciar la cabeza pero la tuya es diferente y especial, única en su especie y hacedora de bienestar.
Es tan tierno el momento y tan dulce es la sensación de tener tus manos sobre mi cabeza dibujando esos recorridos que traspasan mi cabeza y trazan un sendero de paz en mi mente, mientras mis pensamientos caen rendidos y se dejan mecer mansamente en la cuna de tu regazo. No existe una sensación igual como la plenitud tranquila de tus manos sobre mi cabeza, entre mis hebrillas doradas que se doblegan ante tus dedos y que hacen que las nubes de mi mente se despejen y sólo dejen entrar el cariño y el amor que con tus manos sabiamente me das.
miércoles, 6 de enero de 2010
Nuestra primera feliz Navidad 2009-10

Si me preguntan que es lo más bonito que me han regalado esta esta navidad sin duda diría que eres tú, tu sonrisa, tu presencia y tus ganas de verme contenta. Navidades como esta bien las firmaría tu princesa. 

Los besos y la ternura que me escondías en cada pequeño detalle y a cada momento, porque contigo las Navidades son fiestas de cuento. Sólo con tu presencia parece cambiar el tiempo y vuelves de primavera un día de puro invierno.
Dónde quiera que allá fuesemos tú siempre estabas pendiente de mi, preguntándome si estaba bien y desviviéndote por verme feliz. Si pudiera explicarte todas las hermosas sensaciones que junto a ti viví reviviría aquella carta que antaño a los Reyes les pedí.
Pues realmente es mucho lo que te tengo que agradecer, casi tanto como todo que tengo por querer. Gracias por cada instante mágico de esta nuestra primera Navidad, gracias por estos momentos infinitos de eterna felicidad que vivirán siempre conmigo, que adoro y bendigo.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Navidades con mi Jirafa
Dicen que cada Navidad es única y especial. Y tras haber vivido algunas más lucidas que otras, esta pasada a sido realmente diferente y única. Aunque mi jirafita no estaba presente en la en la noche más buena de todas, mi corazón albergaba vivo su recuerdo y al llegar la mañana del 25 de Diciembre tan sólo unas pocas horas me separaban de él...¿Verdad qué es bonito el mundo cuando se sabe cuál es el motivo que mueve al compás de un villancico los latidos de nuestro corazón?
Y es que, querido míos, no todas las Navidades se tiene a una jirafa como ayudante de Santa que te trae a cuestas un oso enorme, mucho más grande tú y en cima te deja de aguinaldo, sobre tu sonrojada carita, besos de chocolate y almendra.

Puede que esta Navidad. la princesita novata que os escribe, haya vuelto a esa alegría porque sí, a ese cantar sin razón y al sonreír sin motivo aparente. Porque esta Navidad no sólo he tenido de regalo decenas de monerías, en este día, Santa Claus se ha lucido y me ha dejado en el calcetín el secreto más viejo y extraño para ser feliz.
Lo único que necesitamos para ser feliz es tener alguien a nuestro lado que nos apoye, nos escuche, mime y quiera. Y este secreto, por sencillo y mediocre que os parezca es una de las escasas formulas infalibles en el mundo para obtener la dicha plena.
Yo, por gloriosa fortuna, es algo que tengo desde hace ya algunos meses atrás y me conmueve redescubrir esta verdad día tras día.
Sin duda alguna tal cómo en algunas ocasiones un pequeña aparición cósmica cambia el curso del universo, yo puedo congratularme en contaros como una jirafa con alma ángel y cerebro de genio, cambia el sentido de una fiesta señalada y la reconvierte en aquellas Navidades dónde el tiempo se consagraba al cariño y a la magia.
Gracias a ti, mi dulce jirafita, por llenarme la vida de alegría infinita y por hacer de esta Navidad la más dulce y tierna de mi corta historia.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Sorpresiña de Xirafa

Finalmente tras el esperado cumpleaños de esta princesa novata llegó el turno de mi jirafita...
Confieso que desconocía esta faceta de impaciencia que tiene mi cuadrúpedo gigante favorito a la hora de abrir sus regalitos pero no pudo esperar a que saliera el sol para descubrir que había más allá del papel de regalo que tan amorosamente guardaban los secretos fraguados días atrás.
Con la curiosidad propia de un niño, la misma que confieso que tuve 24 horas antes de aquel momento, fue abriendo los regalos que encontró frente al árbol. Mi jirafa decidió abrilos de menor a mayor y las manitas de esta princesa fueron pesándola cada uno de los presentes.El primero dio paso a una camiseta con un mensaje elocuente que le hizo sonreír, el segundo le dejó en el regazo una prenda más seria y elegante, el tercero lo descubrió con tan sólo ver unos centímetros de él tras el papel, el libro que quería había llegado a parar sobre sus manos, el cuarto era algo extraño fruto de la cabeza pensante de mi real madre que mi jirafita tomó con humor y el último pero no menos importante le descolocó y emocionó a la par, un cuadro con su caricaturilla atravesó sus hermosas pupilas y le dejó en el rostro una expresión cariñosa de gratitud y sorpresa.
Era tarde y tras el buen momento vivido, cogimos el osito que anteriormente me había regalado y nos fuimos a dormir. Inconsciente, creyendo que no podrían ya esperarle más emociones, desconocía que a la mañana siguiente le esperaba mi pequeño golpe de gracia.
El sol se colaba por las rendijas de la persiana, para mi sorpresa él ya estaba despierto pero con pocas ganas de abandonar el lecho, le convencí de que se quedara en cama y salté fuera para completar mi plan...
Cuando le pedí que saliera de la habitación, en el salón medio a oscuras le esperaba sobre la mesa un trozo de tarta con una vela cantarina que ayudó a mi vocecilla para entonarle una versión propia del cumpleaños feliz.
Ese pequeño detalle sirvió de guinda para aquel momento pues tocó su ya debilitada fibra sensible y cuando fui a abrazarle por sus mejillas ya corrían lagrimas de alegría que sequé con mis besos saltarines que le recorrían la cara.
Este era un día especial, no sólo porque era su primer cumpleaños junto a mí si no porque en el fondo sabemos que es el inicio de otros tantos que vendrán.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Amor estilo Jirafa
¡Qué alegría!... A veces la rutina no nos hace conscientes de un hecho meritorio y muy poco común. Después de tantas cosas que hemos vivido y compartido juntos todos estos meses, mi Jirafita y yo, nos hemos dado cuenta de que nuestro amor sigue como el primer día.
Las mariposas siguen volando en nuestro interior, la ilusión sigue intacta y creciendo con en transcurso de los días, el sol aparece cada vez que nos vemos, las sonrisas, las palmadas, los saltos y las muestras de alegría y de cariño se repiten con pasmosa frecuencia.Dicen los científicos-sabe-lo-todo que el enamoramiento inicial, o lo que ellos llaman el flechazo y sus consecuencias, dura entre un mes y tres, pero esta más que claro que jamás han estudiado a una princesa y a su cuadrúpedo gigante favorito. Pues él y yo rompemos la media de una forma contundente y aplastante.
Yo soy de esas reales personas que piensan que el amor no se mide, pues no hay medida aproximada para uno de los sentimientos mas hermosos que existen. Pero atreviéndome a hacer una comparativa, seguramente mi Jirafa y esta princesilla que os escribe, seamos unos expeciménes raros o como algunos personajes envidiosos se atreven a afirmar: esas excepciones que confirman la regla.
Sin ánimo de resultar ofensiva creo que cada uno tiene una forma de querer, ni mejor, ni peor, pero simplemente su manera de hacer las cosas es muy diferente a la mía. Y una servidora tiene la tremenda suerte de que su Jirafita sea tan cariñosa, dulce y buena y a la que gustan tanto las ñoñerias como a su pequeña princesita.
Es totalmente cierto que nuestra forma de querer empalagaría a muchos y enfermaría a otros tantos, pero nosotros no sentimos vergüenza, ni nos sentimos incómodos con nuestra manera de demostrar que nos amamos... Es más, afirmaría que es está forma tan tiernamente nuestra de querernos la que nos hace tan felices.
Sabemos que somos muy afortunados por tenernos, pues la vida no siempre reúne a aquellos que por sus características especiales merecen estar juntos. Y a pesar del que el tiempo dicen que causa desgaste en las relaciones a nosotros nos une y nos enamora cada día un poquito más.
Y es que no siempre la ciencia es exacta ni correcta, por eso el amor es tan mágico y misterioso, es uno de esos enigmas que mi Jirafa y yo si sabemos descifrar.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Mi espumosa y tierna jirafa
De vez en cuando las princesas nos encontramos frente a peligros que nada tienen que ver con los dragones, ni las brujas malas y hay momentos como esos en los que nos tenemos que valer por si solas, y acostumbradas a como estamos a que nos eche una mano la hada madrina o nuestro príncipe nos cuesta bastante controlar nuestros realísimos nervios.El otro día me sentí muy vulnerable y terriblemente asustada, a veces nos ocurren ciertas cosas que aun sin tener un mal final hacen que te des cuenta de que habitamos un mundo extraño y peligroso.
Por desgracia aquella tarde mi jirafita estaba ausente e incomunicado pues se había dejado el móvil en casa y no me quedó otra que apechugar con mis principescas lágrimas.
Cuando él llegó a casa encontró un rastro inequívoco de mi presencia, mis bailarinas rojas estaban esparcidas sobre el suelo, mi boina de lana encarnada yacía en el borde de la mesa y mi abrigo de paño carmesí estaba tirado extrañamente sobre el respaldo de una silla...Pero lo que más le asustó no fue ver mi caperucil rastro por la casa si no encontrarme metida en cama con la ropita aun puesta, abrazada a la jirafa de peluche y sepultada bajo una montañita formada por unos arrugados y húmedos pañuelos de papel.
Mi jirafa vino a mí, y me besó sobre las empapadas mejillas y la frente. Con su voz apagada por la impresión me pregunto que ocurría y escuchó, mientras me abrazaba, el triste relato enarcado por mis innumerables sollozos e insistentes hipos.
Él me consoló, me llenó la cara de tiernos besos y acarició con dulzura mis rubios cabellos. Aun con mi cuerpo temblando por el temor me llevó a inspeccionar el terreno y ya más tranquila me regresó a cama y me pidió que esperara.

En la oscuridad de la habitación le escuchaba ir y venir del baño al salón y viceversa. Minutos más tarde vino a buscarme me hizo desnudar con parsimoniosa ternura y cogiéndome de la mano me guió entre la oscuridad hasta la tenue luz que iluminaba el baño del que salía una almibarada mezcla de olores y un ligero zumbido que a veces se escuchaba entre los acordes de una placida música.
El cuarto de baño parecía distinto a luz de las velas, el olor del incienso y del agua espumosa con aceites me acariciaba la nariz y me invitaba a sumergirme el las cálidas aguas que llenaban la bañera y empujaban la suave espuma a la superficie. De fondo la música y la voz de mi jirafa que me pedía amorosamente que me introdujese en aquel edredón espumoso y aromático.
Me introduje en aquella tina inmensa, sumergiendo mi cuerpecito tenso entre las burbujas que despedían un olor tropical. Él observo como me dejaba llevar por el calor del agua y viendo lo bien que me encontraba, cerró el grifo que apagó el canto alegre del agua que se dejaba escuchar cuando la música disminuía su intensidad.
En aquel momento una esponja jabonosa fue la espada con la que mi jirafita me rescató del dragón del temor. Las caricias y masajes lograron que desaparecieran mis miedos. La música y la tibieza del agua me transportaron al mundo de la relajación donde mi cuerpo y mi mente se dejaban llevar por las dulces acciones que realizaba mi cuadrúpedo gigante favorito.
Allí en medio de mi ensoñación hecha realidad, mi jirafa, me sostuvo el alma y el ánimo a partes iguales haciéndolas reflotar como aquella espuma perfumada que impregnaba de aromas mi suave y húmeda piel.
Viéndome tan frágil y tan relajada, mi jirafita decidió introducirse conmigo en la humeante bañera, donde reclinada contra su pecho acompasaba mi respiración a la suya, mientras sus dedos masajeban mis sienes y su dulce voz se fundía con la música para mantener aun más vivo aquel tierno hechizo al que me había sometido.
Ni que decir que su plan obtuvo el éxito esperado pues así fue como los pesares y mis miedos se fueron tras el desagüe y en esta princesita sólo quedo la dicha y la sensación de paz a modo de exóticos aromas que se fundían con nuestro propio olor, aquel que se forma cuando estamos juntos y que yo llamo el perfume del amor.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Viajar con una experta jirafa
Estoy nerviosa y a la jirafa parece divertirle, detrás de mi aparente calma soy un manojo de nervios, ya se sabe que una princesa por muy nueva que sea en el cargo ha de mantener la compostura y ahí estoy yo intentando no ser presa del pánico ante mi próxima visita a Londres.
Mi jirafa es todo un viajero experto, ha estado en más lugares de los que yo podría recordar y ya se ha recorrido el mundo antes de alcanzar la mediana edad. Es por ello que este próximo viaje para él no será más que una mera visita a un lugar que tiene más visto que un tebeo pero para mí es todo un acontecimiento y una aventura por vivir.
La jirafita lleva unos días preguntándome si estoy nerviosa, emocionada o asustada. Y la respuesta es una rotunda afirmación a todo. Estoy nerviosa por mi marcha a un lugar desconocido, porque todo vaya bien, por ser una buena visita y no incomodar a nuestros anfitriones que para más inri son familia directa, por no parecer zafia ante las miles de sorpresas que me aguardan, también estoy emocionada pues voy a cumplir un sueño, porque recorreré un lugar que conozco sólo por lo que los demás me han contado y por la extensa huella que ha dejado en la literatura y estoy francamente asustada ante ese mundo extraño y diferente que me aguarda tras unas horas de vuelo.
Mi jirafa es todo un viajero experto, ha estado en más lugares de los que yo podría recordar y ya se ha recorrido el mundo antes de alcanzar la mediana edad. Es por ello que este próximo viaje para él no será más que una mera visita a un lugar que tiene más visto que un tebeo pero para mí es todo un acontecimiento y una aventura por vivir.
Se ve que las princesas contagiamos a nuestros consortes pues aunque divertido ante mi inexperiencia en este campo también está expectante a mi reacción, que sin duda será el clímax de un torrente de emociones encontradas. Incluso podría añadir que aunque conozca nuestro destino al dedillo le hace ilusión este viaje que vamos a emprende juntos.
La jirafita lleva unos días preguntándome si estoy nerviosa, emocionada o asustada. Y la respuesta es una rotunda afirmación a todo. Estoy nerviosa por mi marcha a un lugar desconocido, porque todo vaya bien, por ser una buena visita y no incomodar a nuestros anfitriones que para más inri son familia directa, por no parecer zafia ante las miles de sorpresas que me aguardan, también estoy emocionada pues voy a cumplir un sueño, porque recorreré un lugar que conozco sólo por lo que los demás me han contado y por la extensa huella que ha dejado en la literatura y estoy francamente asustada ante ese mundo extraño y diferente que me aguarda tras unas horas de vuelo.Sé que mi jirafa va estar pendiente de mi y que gracias a su conocimiento del terreno y del idioma hará de mi estancia unos días de ensueño. De hecho aunque no va a soltarme la mano ni un momento, ni a perderme de vista, se va a tomar la molestia de escribirme una serie de tarjetas con las direcciones y teléfonos de interés en caso de extraviarme. Y eso me resulta un gesto muy tierno a la par que práctico para esta princesita aterrada con la idea de perderse y tener que declarar ante un bobbie con un rudimentario inglés que es una princesa que no sabe cuidar de si misma.
Reconozco que juego con ventaja, no solo por ir acompañada de un guía experto y bilingüe o de tener alojamiento gratis, más bien se trata de descubrir un mundo nuevo acompañada por la persona que quieres. Y parece que este es un detalle que a la jirafita no se le escapa pues está haciendo un plannig acorde con las cosas que me gustan, todo un lujo y un amoroso detalle.
Tan bien me conoce mi jirafa que ha pagado la facturación de las maletas pues sabe que es muy posible que regrese con kilos de equipaje de más… Esta más que claro que conoce las perdiciones de esta princesita.
Sólo quedan cinco días escasos para que esta princesa novata y su jirafita sean vistos arrastrando las maletas por el aeropuerto de Luton e iniciando un viaje que recordaré toda mi vida.
martes, 18 de agosto de 2009
El "paraguas" de mi jirafa.
En ciertas ocasiones las cosas no son como uno quiere que sean, se tuercen y una no sabe bien hacia dónde tiene avanzar y eso, queridos míos, es una información que no viene en ningún manual de princesas por muy novata que seas en el cargo.
Para salir de ese embrollo muchas veces necesitas ayuda, porque en tiempo de chaparrones y golpes varios mi escudo de papel no sirve para nada por muy princesil que este sea.
Es entonces cuando mi jirafita aparece aun venido de la nada, recorriéndose más de cincuenta kilómetros en tiempo record a altas horas de la noche en un día cualquiera, con tal de abrazarme y brindarme su “paraguas” contra esa llovizna pesada y angustiosa a la que le dio por aparecer y enturbiar mi felicidad.
La jirafa tiene un don especial para tranquilizarme, una paciencia que abarca incluso más de lo que vista alcanza y una sabiduría que aporta la vida y que no se encuentra en los libros.
A diferencia de esta princesa, mi cuadrúpedo gigante favorito si sabe por dónde atajar para desviarse de la tormenta y alcanzar un claro. Me coge de la mano y con dulce dedicación me saca de allí…
Es curioso imaginarse a esta princesa en apuros esperando a su caballero, y que dicho caballero sea la expresión humana de una jirafa sonrosada, muy dispuesto a rescatarme con su “paraguas” por lanza. Pero ciertamente así es, porque en este cuento mío los dragones son chaparrones emocionales y mi príncipe querido es una jirafita con alma de genio y corazón de músico.
Y cómo en todos los cuentos aquí también hubo un final feliz, con esta princesa abrazada a su jirafa escuchando como la tormenta se disipaba por obra y gracia de su bendito “paraguas”.
Para salir de ese embrollo muchas veces necesitas ayuda, porque en tiempo de chaparrones y golpes varios mi escudo de papel no sirve para nada por muy princesil que este sea.Es entonces cuando mi jirafita aparece aun venido de la nada, recorriéndose más de cincuenta kilómetros en tiempo record a altas horas de la noche en un día cualquiera, con tal de abrazarme y brindarme su “paraguas” contra esa llovizna pesada y angustiosa a la que le dio por aparecer y enturbiar mi felicidad.
La jirafa tiene un don especial para tranquilizarme, una paciencia que abarca incluso más de lo que vista alcanza y una sabiduría que aporta la vida y que no se encuentra en los libros.
A diferencia de esta princesa, mi cuadrúpedo gigante favorito si sabe por dónde atajar para desviarse de la tormenta y alcanzar un claro. Me coge de la mano y con dulce dedicación me saca de allí…
Es curioso imaginarse a esta princesa en apuros esperando a su caballero, y que dicho caballero sea la expresión humana de una jirafa sonrosada, muy dispuesto a rescatarme con su “paraguas” por lanza. Pero ciertamente así es, porque en este cuento mío los dragones son chaparrones emocionales y mi príncipe querido es una jirafita con alma de genio y corazón de músico.
Y cómo en todos los cuentos aquí también hubo un final feliz, con esta princesa abrazada a su jirafa escuchando como la tormenta se disipaba por obra y gracia de su bendito “paraguas”.
miércoles, 8 de julio de 2009
Operación Limpieza
No solo a las princesas, acostumbradas a que nos lo den todo hecho, nos disgustan las tareas del hogar. Esta es una de esas actividades que en general más cuestan al género humano.
Otras veces, sin embargo, mi jirafa, me ha tenido que recordar mi real posición para tratar de impedir que una servidora armada con un cargamento de trapos y de instrumental de limpieza se hiciera cargo de la invasión de polvo que nos acechaban desde varios flancos. Aunque la mayor de las veces al regresar a casa se ha encontrado con la ropa recogida, el salón ordenado o la cocina impoluta, debido a que esta princesa novata ha vuelto a hacer de las suyas aprovechando su ausencia.
Mi cuadrúpedo gigante favorito vive solo, y en consecuencia el peso de las tareas domesticas recae en él y como cualquier hijo de vecino, mi jirafita, hace lo que puede por llevarlas a cabo.
Yo que seré princesa, desde los deditos de mis pies hasta la punta de mis rubios ricitos, pero no se me caen los anillos de ninguno de mis níveos dedos por realizar según que tareas me propuse a ayudarle. En esta ocasión sin queja alguna por su parte, ya que la casa realmente necesitaba una puesta a punto y aquello requería de la mayor colaboración posible.
Otras veces, sin embargo, mi jirafa, me ha tenido que recordar mi real posición para tratar de impedir que una servidora armada con un cargamento de trapos y de instrumental de limpieza se hiciera cargo de la invasión de polvo que nos acechaban desde varios flancos. Aunque la mayor de las veces al regresar a casa se ha encontrado con la ropa recogida, el salón ordenado o la cocina impoluta, debido a que esta princesa novata ha vuelto a hacer de las suyas aprovechando su ausencia.Pero esta vez mi jirafita se puso al mando de la Operación Limpieza y con la badana ajustada sobre su frente nos pusimos manos a la obra.
Lo cierto es que en aquella mañana hicimos más ejercicio del que estamos acostumbrados, correr muebles, acarrear objetos de aquí para allá, nos llevó buena parte del tiempo con tal de llegar hasta la última mota de mugre.
Y nos alcanzó la tarde mientras pasábamos el aspirador, sacudíamos mantas, alfombras y cojines. O conjugábamos acciones como quitar, limpiar, ordenar y colocar, repitiendo en numerosas ocasiones pero emulando el mismo orden.
Creo que ni él ni yo nos acordamos de las veces que pasamos el plumero, fregamos y/o restregamos el trapo, la bayeta o la fregona por las más diversas superficies. Hasta que agotados, sudorosos y exhaustos acabamos con el último resquicio de suciedad.
Nos costó lo nuestro pero a pesar de lo engorroso del trabajo siempre es satisfactorio ver como reluce el trabajo bien hecho, aunque este no dure demasiado, pues por todos es sabido en la casa que se vive el polvo no muere si no que revive. Y es cierto, que aunque sea una tarea de las más duras, a dos manos y en compañía es más rápido y efectivo, y hasta yo lo calificaría de entretenido.
miércoles, 3 de junio de 2009
Macedonia de jirafa
Con la llegada del calor parece que mi jirafa se animado a la ingesta de fruta de temporada y el lunes acabó por hacerse una macedonia de fruta muy completita para cenar.Cuando le acompañe a la compra en su lista aparte de productos frutales sólo aparecían las fresas o como él escribió en su nota “Fresas para la niña más linda”, sí, amigos, como podéis intuir esa niña soy yo. Fresas que él mismo me suele comprar para tomar de postre, pues me encantan. Lo cierto es que al final acabamos con ciruelas, peras, manzanas y plátanos, en el carro, pero ni rastro de ese fruto suculento y fragante, que fueron desechadas en detrimento de la gran cantidad de productos perecederos que se había decidido a adquirir.
Todo esto venía de atrás cuando mi jirafita me insinuaba que debía empezar a comer mejor. Aquí puntualizaré que mi cuadrúpedo gigante favorito tiene muy buen diente y mejor estomago, no le hace ascos a casi nada y sería el orgullo de mi abuela. Lo que sí es cierto es que quizás necesitase variar más su dieta, así que parece que se ha puesto a ello aprovechando la gran variedad que hay en la fruta estival.
A decir verdad esta princesita que os ecribe, con estos terribles calores también se anima a ingerir más fruta que de costumbre, por lo que su idea fue del todo aplaudida por una servidora.
Con el carro hasta los topes regresamos a casa y fue durante el trayecto cuando me dijo que como la fruta de temporada es muy delicada pretendía ir ingiriéndola a lo largo de estos días para que no se le echara a perder, incluso tuvo la brillante propósito de llevarse fruta para almorzar en el trabajo. Desconozco si mi jirafa ya tenía todo esto pensado, que seguramente fuera así, debido a esos comentarios que antes os mencioné., o si quizás la cifra final de la compra (que fue bastante aparatosa como imagináis) le hizo replantarse el hecho de tirar comida que precisamente no salía lo que se dice gratis.
En cualquier caso esta princesa le apoya plenamente es esta decisión, y para qué negarlo también la disfruta porque como muchos sabéis me encanta la fruta.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Una jirafa de traje y corbata
Ayer mi jirafita y yo fuimos a comprar trajes, no es que a mi cuadrúpedo gigante favorito le entusiasme vestir de una manera tan correcta y formal pero por cuestiones de trabajo a de acudir a su puesto así de peripuesto.La cuestión es que yo destaco como una princesa con un look único, característico y especial, y por todos es sabido que me apasiona comprar ropa. Así que mi jirafa se fió plenamente de mi criterio aun a riesgo de salir de la tienda con un traje nada convencional.
Así que bien entrada la tarde nos lanzamos a la búsqueda de un traje que se adecuara a una serie de requisitos básicos según el criterio de esta princesa y que fue aprobado por consenso jirafil. El traje debía ser de un tono de fácil combinación con ropa que ya tuviese (no había que gastarse un dineral en comprar unas camisas específicas para ello) lo evidente era encontrar uno de su talla que no le hiciese muy señor mayor (cosa que los fabricantes de trajes debían tener en cuenta a juzgar por su rancio gusto que les echa años encima a los clientes que utilizan este tipo de prendas). Con esta pequeña lista de cánones lista en mi cabecita nos pusimos a la caza y captura del traje ideal o a ser posible que se acercase a la idea.
La cuestión de las tallas de ropa, no es algo que solo afecte al universo femenino, ya que como pude comprobar cada marca tiene un tallaje absolutamente distinto y de una talla 4 pasábamos a una 42 dependiendo la marca. Cosa que nos crispó bastante a la jirafita y a mí, puesto que él no tenía muy claro que talla usaba y tuve que marearle probándole mil cosas.
Para mi desgracia tuve que dejar atrás un par de trajes que me entraron por los ojos, pero como comprobamos la jirafa y yo eran tallajes mínimos por lo cual concluí que aun seguían en la tienda porque sería un milagro que un chico o hombre pueda enfundarse uno de ellos.
Al final de la tienda (y afortunadamente para mí que iba y venía del probador a los percheros) encontramos unos trajes que más o menos se ajustaban a lo que buscábamos. El primero gris con rayas mínimas diplomáticas en gris perla y rojo agranatado fue descartado finalmente porque le quedaba algo largo de mangas y no era cuestión que el pobre tuviera que imitar a Enrique Iglesias y su horrible gusto por las mangas extra-largas salva-manos. El segundo fue el que finalmente adquirimos, era de un gris más claro con unas rayas diplomáticas similares pero en tonos de diferentes escalas de grises y de un rojo mucho más frío, y ya sea dicho bastante más discreto que el anterior y conjuntable. Mi pobre jirafa se sentía disfrazada pero al menos aquel traje no le hacía parecer un elefante en una cacharrería.
Tuvimos la suerte de encontrar en la misma tienda una corbata que le hacía juego con el traje ya que era del mismísimo color que las rayas rojas del mismo. Sí, reconozco que aquello fue como que te toque el reintegro sin haberte acordado de aquel décimo que compraste de la lotería, es posible que exagere pero al menos una servidora así lo vivió tras las dificultades que tuvimos para dar con el dichoso traje. Ya que estábamos, animé a la jirafa a hacerse con una corbata negra lisa, que es todo un básico del fondo de armario de un hombre, y que él por supuesto no tenía. (Algún día hablaremos del su armario que es una mezcla de varios estilos, reciclaje, baúl de los recuerdos y de todo un poco, que me dará mucho de sí)
Lo bueno es que acabamos por el traje que tanto necesitaba, el que tenía está realmente muy machado por los avatares y la larga vida que había tenido, a un precio razonable, al que le sumaremos el importe de dos corbatas, una camisa de vestir en un tono rosa pálido y una camiseta de rayas las que tanto le gustan a él.
Fue una tarde larga para mi jirafa y corta para mí. Larga porque tuvo que probarse muchas cosas y algunas de ellas varias veces y corta porque cada rato que paso con él se pasa en un suspirito de esos que suelto cuando esta princesa no le tiene cerca.
Para mi desgracia tuve que dejar atrás un par de trajes que me entraron por los ojos, pero como comprobamos la jirafa y yo eran tallajes mínimos por lo cual concluí que aun seguían en la tienda porque sería un milagro que un chico o hombre pueda enfundarse uno de ellos.
Al final de la tienda (y afortunadamente para mí que iba y venía del probador a los percheros) encontramos unos trajes que más o menos se ajustaban a lo que buscábamos. El primero gris con rayas mínimas diplomáticas en gris perla y rojo agranatado fue descartado finalmente porque le quedaba algo largo de mangas y no era cuestión que el pobre tuviera que imitar a Enrique Iglesias y su horrible gusto por las mangas extra-largas salva-manos. El segundo fue el que finalmente adquirimos, era de un gris más claro con unas rayas diplomáticas similares pero en tonos de diferentes escalas de grises y de un rojo mucho más frío, y ya sea dicho bastante más discreto que el anterior y conjuntable. Mi pobre jirafa se sentía disfrazada pero al menos aquel traje no le hacía parecer un elefante en una cacharrería.
Tuvimos la suerte de encontrar en la misma tienda una corbata que le hacía juego con el traje ya que era del mismísimo color que las rayas rojas del mismo. Sí, reconozco que aquello fue como que te toque el reintegro sin haberte acordado de aquel décimo que compraste de la lotería, es posible que exagere pero al menos una servidora así lo vivió tras las dificultades que tuvimos para dar con el dichoso traje. Ya que estábamos, animé a la jirafa a hacerse con una corbata negra lisa, que es todo un básico del fondo de armario de un hombre, y que él por supuesto no tenía. (Algún día hablaremos del su armario que es una mezcla de varios estilos, reciclaje, baúl de los recuerdos y de todo un poco, que me dará mucho de sí)
Lo bueno es que acabamos por el traje que tanto necesitaba, el que tenía está realmente muy machado por los avatares y la larga vida que había tenido, a un precio razonable, al que le sumaremos el importe de dos corbatas, una camisa de vestir en un tono rosa pálido y una camiseta de rayas las que tanto le gustan a él.
Fue una tarde larga para mi jirafa y corta para mí. Larga porque tuvo que probarse muchas cosas y algunas de ellas varias veces y corta porque cada rato que paso con él se pasa en un suspirito de esos que suelto cuando esta princesa no le tiene cerca.
lunes, 18 de mayo de 2009
Nadie como mi jirafa

Nadie hay como tú que me haga sentir tan feliz, que con solo una palabra me haga sonreír.Nadie como tú es capaz de de compartir mis penas y mis alegrías, y en el peor momento darme aire y alas para vivir.
Tienes el don de darme tranquilidad, de saber escuchar todo aquello que solo a ti me atrevo a contar, de abrazarme y envolverme en paz.
Tienes la virtud de hacerme olvidar ese miedo maldito que le tengo a la oscuridad.
Solo junto a ti pierdo el miedo a volar, a reír y soñar.
Solo junto a ti puedo ser fuerte y valiente e incomprensiblemente hasta sentirme inteligente.
A veces me creo que por ti sale el sol a pasear por el cielo. Y es tan bonito decir que en verdad lo creo, que siento que no sale si no te veo.
Te quiero, y te quiero a ti por todo lo que eres y lo que me haces sentir, por todas esas cosas sin las que ya me costaría vivir.
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