Mostrando entradas con la etiqueta яєfℓєjos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta яєfℓєjos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de noviembre de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

jueves, 2 de agosto de 2012

jueves, 28 de junio de 2012

jueves, 14 de junio de 2012

domingo, 5 de febrero de 2012

miércoles, 21 de diciembre de 2011

miércoles, 30 de junio de 2010

El fruto de la flaqueza

Cuando me desperté, estaba tendida en el frío suelo del baño y en mi boca aun persistía el sabor a fracaso. Otra vez me he dañado y he permitido que vuelvan los errores del pasado.
Tú aun no lo sabes pero me he castigado porque hay algo que jamás podré dar por olvidado... Otra vez el vómito en mi garganta y las agujas en mis dedos, y mientras el dolor se implanta intento que sepulte mis miedos. La sangre que brota de mis yemas ya me llega hasta los codos y el olor a lo no ingerido llega hasta el más profundo recodo. Me castigo por no saber, me castigo por no merecer, me castigo porque me aterra todo lo que llegaría a perder. Mi mente esta nublada por todo el daño que me he hecho y desde el espejo me sonríe aquella que nunca muere, la que se engrandece con mis actos y me mortifica impunemente. Me han flaqueado las fuerzas y he caído al viejo abismo donde la verdad y la mentira se disfrazan de espejismo. He estado aquí tantas veces que ya no puedo llorar, sólo me queda esperar a ese nuevo día que tu amor me ha de dar.

domingo, 16 de mayo de 2010

Desde el lado baldío

Vosotros sabéis que esta de aquí no es una princesita valiente. Siempre me tienen que recordar que sea fuerte y que mire al frente. Pero yo miro al suelo a ese al que tantas veces me caigo y que me es tan familiar porque sé que cada dos pasos su superficie he de besar... En los cuentos dicen que las princesas sólo debemos esperar pero yo siempre he sabido que los sueños jamás se pasan por la sala de estar, y aunque allí esperes y esperes nunca aparece lo que en verdad quieres. He salido muchas veces a otear el horizonte y nunca he podido llegar más lejos del índice de la prosperidad porque para los que son como yo no nos dejan por donde andar. Pues el camino esta cortado y el muro que allí existe no te deja avanzar para el otro lado. Siempre he sido aquella princesa triste que se asomaba al borde de una piscina que nunca llegaría a cruzar y que por mucho que nadase el otro lado no llegaría a alcanzar. Hoy sigo mirando mi reflejo sobre el agua de esa piscina mientras me imagino que se debe sentir al llegar al otro lado, al percibir que tus esfuerzos y tus ganas a la meta te han encumbrado. Y sé que aunque mucho me esfuerce que aunque todo lo dé para mi no habrá victoria, sueños cumplidos, meta llegada, ni sabor a gloria. Sólo me queda aprender a ver llegar al resto de la gente desde mi borde baldío mientras lleno con minucias un currículo vacío.

lunes, 10 de mayo de 2010

Las niñas tristes

Todas las niñas tristes reconocen las mentiras antes de ser pronunciadas. Todas las niñas tristes recogen el eco de las voces en sus miradas. Dicen que detrás de cada parpadeo de una de ellas se esconde aquello que no pueden decir y que en cada uno de sus gestos muere la ilusión de lo que desearon vivir. Las niñas tristes no son dueñas su vida y resisten a duras penas a los golpes y las heridas. Cuentan que las niñas tristes, aunque pase el tiempo, no crecen nunca por miedo a perder la confianza de la luna que siempre las escucha. Las niñas tristes no saben vivir, solo piensan en dormir. Dormir y soñar con aquello que no tienen, mientras malviven olvidadas entre mil recuerdos que duelen.

domingo, 2 de mayo de 2010

Autoterapia de choque.

Lo sé... A veces todo da un traspiés y se vuelve del revés. Tropiezas en el camino y te das de bruces con la pared. Pero tienes que ser fuerte y no juzgarte duramente. No olvides que el enemigo duerme en casa y si me descuidas hasta en tu cama. No hay peor imparcialidad que la uno mismo, tanta que traspasa las barreras del cinismo. Siéntate, relajate y tomate un poleo en vez de café. Es hora de mirar todo lo bueno que hay en ti, sin dejar de admirarte por mucho que no creas en ti. Rebusca en esa caja todos los logros conseguidos, los momentos pequeñitos tan intensamente vividos. Las veces que has hecho reír y la alegría de tu sonrisa que da tantas ganas de vivir. Mirate y admiráte. Así que busca en ti hasta en lo más profundo y convencete de que eres parte de las cosas más bonitas del mundo.
Entrada dedicada a: MyBrokenSocks

sábado, 1 de mayo de 2010

El lugar del tiempo perdido...

Existe un lugar donde se retiene todo lo vivido, donde el polvo no oculta la magia de un instante ya perdido. En ese lugar las heridas se ocultan tras el halo de una sonrisa quebrada tiempo atrás, el lugar dónde la infancia aun vive y dónde el sabor de aquellas tardes de verano no se pierde jamás... Dicen que el tiempo inexorable lo cura todo, pero no arrastra consigo los retazos de una vida que aun añoro.

lunes, 15 de marzo de 2010

Por quien doblan las campanas

Aquel día las campanas doblaban por ti, resonando en mi cabeza y anunciando el que sería el fin de mi cordura. Sobre el cielo plomizo volaban los cuervos, asustados por el estruendo y yo que los veía, entre lágrimas, quería volar con ellos, irme lejos, muy lejos de aquel triste lugar, dejar de ver y de escuchar. Ese mismo cielo gris se compadeció de mí al verme tan sola y desvalida, pecando de mi falta de alas, y allí descargó una aquella espesa lluvia que lloraría en silencio conmigo. Cuando quise darme cuenta todo lo que quedaba de ti quedaba oculto tras una losa de mármol junto con nuestras esperanzas y deseos. Hoy ya no estas, ni están los sueños que construimos y todos los recuerdos que tengo de ti aun hoy en día son heridas que empañan la imagen de tu rostro. Lo siguiente que recuerdo de aquel aciago día es ver mi sangre corriendo con el agua sobre aquel sepulcro que te guarda. Sangre fruto de mi propia desesperación y de mi angustia, porque todo en este vida tiene solución salvo el descanso eterno... Todavía hoy me veo enlutada bajo la lluvia escuchando las campanas que tú ya no oirás nunca.